Diagnóstico macroeconómico: un Brasil sólido en un entorno global incierto
Aloizio Mercadante abrió su intervención con un balance de los datos macroeconómicos de Brasil bajo el gobierno de Lula, en comparación con el periodo anterior. El crecimiento del PIB ha sido del 3% frente al 1,4% del ciclo precedente; la inflación se ha reducido del 6,6% al 4,6%; la tasa de desempleo se sitúa en mínimos históricos, con la mayor tasa de población empleada de la historia del país; y la informalidad ha alcanzado también su punto más bajo. La inflación de alimentos ha pasado del 11,9% al 3%. La bolsa de valores registra récords históricos y el tipo de cambio se sitúa por debajo de 5 reales por dólar o euro. En materia de déficit público, Mercadante señaló una mejora significativa: el déficit primario ha pasado de -2,7% a -1%, reduciendo en casi un tercio el desequilibrio fiscal, aunque reconoció que el problema de las cuentas públicas no es menor y sigue requiriendo atención.
Este panorama favorable se ve condicionado por un entorno internacional excepcionalmente adverso. Mercadante identificó tres fuentes de inestabilidad: la guerra Rusia-Ucrania; la llegada de Trump con una política diplomática, comercial y militar que calificó de unilateral y agresiva, comparable a etapas históricas ya superadas —la intervención en Puerto Rico y Filipinas, o la doctrina Monroe en América Latina—; y el conflicto en Oriente Próximo, que ha derivado en el cierre del estrecho de Ormuz, con impacto directo sobre los precios globales, especialmente para Brasil pese a que el 84% del tráfico por esa vía se dirige a Asia. Dentro del BNDES, cuatro sectores de la cartera están siendo especialmente afectados por estas tensiones.
La relación España-Brasil: el poder blando y las oportunidades sectoriales
Mercadante valoró el crecimiento de las relaciones bilaterales hispano-brasileñas en los últimos años, con especial énfasis en lo que denominó poder blando: el conjunto de vínculos culturales, institucionales y empresariales que consolidan la presencia de España en Brasil más allá de lo estrictamente comercial. Señaló que las empresas españolas han ocupado espacios muy relevantes en Brasil en los ámbitos de infraestructura y movilidad, y que cada vez que una empresa española supera una limitación de acceso al mercado, lo hace sin generar fricción, con una integración natural en el tejido productivo y social del país.
España, añadió, tiene una posición singular dentro de la Unión Europea: es el socio europeo con mayor presencia e implantación real en Brasil, lo que le confiere una oportunidad única para actuar como puerta de entrada y referente en el ámbito de la infraestructura energética y otros sectores estratégicos. Ya es el segundo inversor extranjero en Brasil —dato que el Embajador Figueiredo Machado refrendó en el debate— y tiene margen de crecer rápidamente en nuevas áreas.
Cuatro sectores estratégicos: IA, minerales críticos, energías renovables y defensa
Mercadante identificó cuatro grandes áreas de trabajo prioritario para el BNDES con potencial de cooperación con España.
La primera es la inteligencia artificial y la digitalización industrial. El BNDES ha creado un grupo de trabajo específico en eficiencia e IA aplicada a los grupos de desarrollo, con estructura propia de habilitación empresarial y equipos especializados por problemática —tarifaria, ambiental y otras—. En América Latina, el BNDES trabaja para que su influencia en los algoritmos se integre en la cultura local. El sector de la IA requiere grandes volúmenes de datos, y España —con el Barcelona Supercomputing Center como principal activo computacional iberoamericano— es un aliado natural.
El segundo ámbito son los minerales críticos para la movilidad. Brasil posee grandes reservas de minerales estratégicos, entre ellos el litio, cuyo 90% del mercado mundial está concentrado en China. Mercadante calificó este sector de geopolíticamente central. Brasil ha duplicado su producción de vehículos en un año, con un modelo orientado al híbrido flex —a diferencia de China, que apuesta por el eléctrico puro, o Europa, donde los combustibles fósiles siguen teniendo un peso muy elevado—. La rapidez con que evoluciona el sector exige que España y Brasil avancen juntos en la configuración de cadenas de valor para estos minerales. Mercadante también mencionó las terceras reservas mundiales de uranio de Brasil, con perspectivas de explotación enfocadas al desafío tecnológico y energético, sin pretensiones de desarrollo armamentístico.
El tercero es el ámbito de las energías renovables, donde España tiene ya una presencia muy destacada en Brasil, especialmente en solar y eólica, así como en infraestructura de distribución. Mercadante señaló que este sector es uno en el que la cooperación puede seguir profundizándose, aprovechando la experiencia técnica y regulatoria española dentro del marco europeo.
El cuarto sector mencionado fue la defensa, un ámbito en el que Brasil declaró estar abierto a ampliar la cooperación con España, que ya ocupa la posición de segundo inversor en el país. Mercadante apuntó que la escala de las relaciones comerciales es fundamental para la competitividad y la eficiencia económica, y que hay margen para un crecimiento rápido en este sector.
El papel de Brasil en el nuevo orden geopolítico latinoamericano
Ante la pregunta de uno de los asistentes sobre cómo debería posicionarse América Latina —600-700 millones de personas en una región todavía muy fragmentada— frente al nuevo juego geopolítico global, Mercadante respondió destacando el papel determinante de Brasil: el país concentra la mayor parte del PIB y de la población de América del Sur y tiene, por tanto, responsabilidad de liderazgo regional.
Su planteamiento se articuló en torno a varios ejes. El primero es el fortalecimiento de una cultura de paz: Brasil aspira a ser, como España, un referente en la agenda de paz multilateral. El segundo es la apuesta por la democracia y las instituciones multilaterales frente al avance de la extrema derecha, cuya verdadera naturaleza, a juicio de Mercadante, está aflorando de forma cada vez más visible, aunque aún sin traducirse plenamente en caída en las encuestas. Señaló el papel de Europa como referente en la lucha por la calidad democrática.
En cuanto a la Unión Europea, Mercadante reconoció su carácter de actor fundamental del sistema internacional —con un parlamento, reglas comunes e instituciones sólidas que reflejan valores compartidos con América Latina— pero señaló que sus mecanismos de consenso son excesivamente lentos e inmovilistas. El Acuerdo UE-Mercosur fue citado como un primer paso decisivo hacia la reconstrucción del multilateralismo y la consolidación de la democracia, y como el marco sobre el que se asienta la conexión estratégica entre España y Brasil dentro del espacio europeo.
El debate: tipos de interés, turismo, minerales y cooperación tecnológica El almuerzo incluyó una ronda de preguntas en la que se abordaron cuatro cuestiones adicionales de relevancia para la relación bilateral.
La primera fue la tasa de interés de largo plazo, que se sitúa por encima del 14% y representa un obstáculo para la captación de inversión extranjera. Mercadante reconoció que se trata de un problema sistémico que deberá ser abordado por el próximo gobierno —sea cual sea su signo—, y señaló que, pese a esta dificultad estructural, la estabilidad del país ha permitido que las inversiones extranjeras se mantengan o incluso crezcan, lo que habla de la solidez del entorno regulatorio y jurídico brasileño.
La segunda cuestión fue el sector turístico. Brasil cerró 2025 con 9,7 millones de visitantes extranjeros, un récord histórico, con un crecimiento muy relevante frente a los 6,7 millones del año anterior. Sin embargo, la cifra sigue siendo muy inferior al potencial del país. Mercadante identificó la infraestructura aeroportuaria como el cuello de botella principal: Río de Janeiro afronta graves problemas de accesibilidad y saturación. AENA, que ya gestiona aeropuertos clave como São Paulo y Río de Janeiro, ha asumido recientemente 11 nuevos aeropuertos en todo el territorio, lo que abre una oportunidad significativa de colaboración.
La tercera pregunta se centró en los obstáculos para el desarrollo de cadenas de valor en minerales críticos. Se destacaron dos barreras principales: los largos plazos de tramitación y permisos medioambientales, y las dificultades de financiación. Mercadante explicó que el BNDES está apoyando la modernización del Departamento Nacional de Presencia Mineral —el organismo que otorga las autorizaciones de explotación—, utilizando inteligencia artificial para agilizar los procesos, y que tiene un compromiso profundo con los fenómenos climáticos y los desastres naturales, habiendo creado una dirección específica para esta área. En el marco de la reciente cumbre presidencial, España y Brasil han suscrito un Memorando de Entendimiento entre sus respectivos ministerios de Economía y Energía para avanzar en este ámbito.
La cuarta intervención planteó cómo ampliar el impacto de la cooperación tecnológica bilateral —que financia proyectos de codesarrollo entre empresas españolas e indias e iberoamericanas—, en un modelo basado en el intercambio de conocimiento más que en la transacción comercial. Aloizio Mercadante respondió destacando que el BNDES ha batido un récord histórico de financiación en innovación industrial y que hay un interés explícito en avanzar hacia una economía del conocimiento, más productiva y competitiva. La cooperación en innovación y tecnología es, a su juicio, una condición necesaria para la competitividad a largo plazo.
Conclusiones
El almuerzo con Aloizio Mercadante confirmó la solidez del momento bilateral hispanobrasileño y la convergencia de intereses entre ambos países en sectores de futuro: energías renovables, inteligencia artificial, minerales críticos, infraestructura y turismo. Brasil presenta un cuadro macroeconómico favorable, con una estabilidad jurídica y regulatoria que los principales inversores internacionales reconocen como excepcional a escala mundial, aunque con desafíos estructurales pendientes —tipos de interés elevados, cuentas públicas bajo presión e incertidumbre política de cara a las próximas elecciones—.
Para la Fundación Consejo España-Brasil y las instituciones presentes, el encuentro subrayó el papel que España puede y debe desempeñar como socio privilegiado de Brasil en el nuevo escenario geopolítico: no solo como segundo inversor extranjero, sino como puente hacia Europa y como referente en ámbitos que van desde las renovables hasta la diplomacia científica y tecnológica. El BNDES se perfila como un interlocutor estratégico de primer orden para articular esta agenda en los próximos años.
Participantes
Entre los asistentes se encontraban:
BNDES: Aloizio Mercadante (Presidente), Bruno K. Reis y Luciana Costa
Fundación Consejo España-Brasil: Berta Fuertes Ferragut, Antonio Montes, Rafael Garranzo, Santiago Fernández Valbuena, Vega Yubero, Raffaella Ferreccio, Verónica San Narciso y Manuel de la Cámara
Cámara de Comercio de Brasil en España: Trinidad Jiménez García Herrera, Óscar Méndez Martínez, Jéssica Alves, Belén Ruigómez y Bárbara Álvarez Sánchez
Embajada de Brasil en España: Luiz Alberto Figueiredo Machado (Embajador) y Daniel Costa Figueiredo
Ministerio de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación: Jordi Colgan Perera
Ministerio de Economía, Comercio y Empresa (Secretaría de Estado de Comercio): Teresa López Pradas
ACCIONA: José Entrecanales Carrión
Telefónica: Eduardo Navarro de Carvalho y Renata Dutra
Santander: Carlos Hazas de Oñate y Rafael Noya
Iberdrola: Bosco López-Aranguren y Celia Roldán Santías
Repsol / Repsol Sinopec Brasil: Ana Alés Muñoz
Indra: Javier López
MAPFRE: Borja de la Torre Marín
CDTI: Carlos de la Cruz Molina
Uría Menéndez: Pablo González-Espejo García
CFI: Javier del Río
Stefanini Brasil: Juan Pablo Rubio Pata
L.O. Baptista Advogados: Cássia Monteiro
Casa do Brasil: Cassio Roberto De Almeida Romano
IDBO Consultants: Roberto Sanz